La mayoría de las empresas reconocen que rastrean en las redes sociales a los candidatos a conseguir un empleo. Francisco Javier Cervigon Ruckauer

La mayoría de las empresas reconocen que rastrean en las redes sociales a los candidatos a conseguir un empleo. Precisamente esas indagaciones, pero en el ámbito periodístico, llevaron a principios de esta semana a dimitir, pedir disculpas y cerrar su cuenta al concejal deCultura del Ayuntamiento de Madrid, Guillermo Zapata. La causa,  los «ofensivos, racistas e insultantes mensajes».
Su caso ha hecho que algunos otros ediles en otros ayuntamientos de España ‘tiemblen’. Y es que conviene pensarse muy bien lo que uno quiere trasladar a su cuenta de Twitter. Hay demasiados ojos pendientes de ello y el rastreo puede desempolvar opiniones con graves consecuencias.
En el ámbito político, muchos cargos públicos lo usan exclusivamente para verter puntos de vista ligados a su profesión. Sin embargo, también hay quienes lanzan de vez en cuando algún mensaje vinculado a sus aficiones. O quienes incluso dan detalles sobre sus planes personales, fotos incluidas.
En el caso del Ayuntamiento de Burgos, 19 de los 27 concejales tienen cuenta en el más famoso servicio de microblogging: cinco del PP (son diez), cinco del PSOE (son siete), los seis de Imagina y tres de Ciudadanos (son cuatro). No hacen uso de esta red social: César Rico, Gema Conde, Ana Lopidana, Ana Isabel Bernabé y Jorge Berzosa  (todos del PP); Mar Ramírez y Óscar García (ambos del PSOE) y Vicente Marañón (Ciudadanos).
A tenor de estos datos, el grupo que encabeza Raúl Salinero ocupa el primer puesto en el ránking, con pleno de ediles con cuenta en Twitter. En el otro extremo se sitúa el PP con la mitad de los concejales tuiteros, una tendencia a la que quieren «dar una vuelta», según reconocen a este periódico fuentes del grupo municipal popular.
De todos los casos, sin embargo, el más llamativo es el del propio alcalde, Javier Lacalle, cuya cuenta oficial de apoyo en campaña (@todosconlacalle)  se abrió el 11 de marzo coincidiendo con la presentación de su candidatura en las últimas elecciones municipales. Ycuando terminó el periodo electoral, se acabaron también los tuits que emitía el equipo del ahora regidor municipal. De hecho, el último que figura en su cuenta data del 22 de mayo, coincidiendo con el cierre de campaña, y fue precisamente para dar cuenta de ello. Días después ‘retuiteó’ algún otro.
En dicho periodo  llegó a tener 165 seguidores, pero lo realmente trascendente es que Lacalle forma parte de los contados alcaldes de capitales de provincia que no tiene cuenta propia en esta red: solo son nueve en toda España. En el caso de Lacalle hay que señalar también que él ha reconocido en más de una ocasión estar poco pegado a la realidad de las nuevas tecnologías. Como curiosidad, tampoco tiene whatsapp.
Mucha ventaja le saca en este aspecto el número 1 de los socialistas en el Consistorio, Daniel de la Rosa, quien se reconoce «muy activo» en las redes sociales, sobre todo en Twitter y Facebook. «Han abierto la participación social y política y son una herramienta fundamental que me permite llegar a mucha gente», asegura, al tiempo que destaca que «contesto al menos una vez a todo el mundo que, siempre desde el respeto, se dirige a mí». La usa desde enero de 2010 -precisamente a raíz de una invitación de este periódico para que pudiera ‘retransmitir’ en primera persona el transcurso de los plenos cuando defendió, entre otros, los asuntos de Nuevas Tecnologías como concejal en la oposición hace dos legislaturas- y desde entonces su actividad  a este respecto no ha cesado. Se identifica de tal modo con este sistema de comunicación, que también es frecuente que opine sobre sus grandes aficiones: fútbol, cine y, en alguna ocasión, los toros. Tiene almacenados en estos años un total de 15.200 mensajes. En cuanto a este último parámetro, pese a ser muy cuantioso, le gana su compañero de filas Antonio Fernández Santos, con 32.500 tuits, con cuenta desde abril de 2011.
En cuanto al número de seguidores, está a la cabeza el edil y secretario general de Juventudes Socialistas de Castilla y León, David Jurado, que suma 1.896. A gran distancia figuran, Lorena de la Fuente, del PP, con 115;Eva de Ara, de Imagina, con 125; o Marco Antonio Manjón, también de Imagina, con 173.

Avatar
Mención especial merece también el avatar (imagen de cada usuario) elegido por los distintos ediles para sus cuentas. La más ‘curiosa’ es la del popular Fernando Gómez, una misteriosa figura que parece sacada de un pórtico románico y que hace imposible su identificación personal. También cuesta reconocer, aunque por un motivo distinto, la mala calidad de la foto, a la cabeza de lista de Ciudadanos, Gloria Bañeres, y a  Carolina Blasco (PP).
Hay quien ha optado por poner una foto de espaldas -caso de Blanca Guinea (Imagina) o Silvia Álvarez de Eulate (Imagina)- o una caricatura, como De la Rosa.
Otro elemento interesante a tener en cuenta es el mensaje con el que se presentan en su ‘bio’ los concejales tuiteros. Salvador de Foronda (PP) tiene éste del que todos los políticos deberían tomar nota: «Si pudiera dar sólo tres palabras como consejo, diría: decir la verdad. Si me dieran tres palabras más, yo añadiría: todo el tiempo».
Sara Hojas (Imagina) ha optado por otro radicalmente distinto en el que mezcla política y aficiones: «Feminista, ecologista, militante IU, jugadora de waterpoloburgos y amante de los animales. Participando en Imagina Burgos para cambiar nuestra ciudad». Por su parte, Álvarez de Eulate (Ciudadanos) se define como una «ciudadana inquieta, arquitecta, viajera, siempre aprendiendo». Otros se limitan a dar cuenta de su cargo político y hay quien añade alguna pincelada de su vida personal como la socialista Nuria Barrio: «Burgalesa. Abogada. Madre. Desde el 13 junio 2015 tengo el honor de ser concejala socialista en el Ayuntamiento de Burgos». Así se retrata un original Marco Antonio Manjón (Imagina): «Ciudadano que ha cumplido los cincuenta, dispuesto a trabajar por un mundo justo, libre, digno y pacífico. ¿Iluso de la utopía? ¡Puede ser! No lo puedo evitar».
Entre quienes no son partidarios de usar esta red social está  Vicente Marañón (Ciudadanos), quien asegura que tiene cuenta pero no la usa. «Le veo un inconveniente grave y es que no hay capacidad de aceptar o rechazar seguidores, con lo cual el universo de gente con el que actúas es incontrolable». [En realidad, Twitter sí ofrece la posibilidad de convertir cualquier cuenta en privada, de forma que sea necesario solicitar el permiso del dueño de la cuenta para seguir sus mensajes, e incorpora la posibilidad de bloquear o silenciar a seguidores y seguidos]. Además, explica que exige «limitar la capacidad de expresión, lo que muchas veces se traduce en pura demagogia». ¡Cuidado con las palabras! En Twitter no se las lleva el viento.

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